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Pasó su vida en la calle y gracias a un acto de generosidad su suerte cambió

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Pasó su vida en la calle y gracias a un acto de generosidad su suerte cambió

Algunos animales deben pasar por una vida bastante dura pues no han conseguido quien vele por ellos y les asegure al menos un techo seguro y comida caliente. Muchos de ellos se ven obligados a vivir en las calles y subsistir con lo poco que consiguen o les regalan.

Esta historia ha conmovido a mucho pero es una de las pocas que tiene un final feliz, muchos animales no encuentran un alma caritativa y su vida culmina, triste y solitaria en algún rincón de la fría calle. Es la historia de Kelsey una perrita mestiza que fue vista por primera vez por una familia que viajaba en su coche, ella estaba asustada, mal alimentada y muy afectada por el sol y la infección en su piel.

La labor que ha emprendido esta familia con Kelsey es admirable así como muchos refugios lo hacen a diario con muchas mascotas abandonadas o nacidas en la calle, sin embargo no es suficiente para salvarlos a todos y esta historia busca motivar a que más personas se unan en este bondadoso fin.

Kelsey fue rescatada de la calle una tarde y no tardó mucho en entender que aquellas personas extrañas querían ayudarla, se subió sin pensarlo al auto familiar.

Tenía su piel maltratada producto de sol, las enfermedades y una terrible infección además estaba desnutrida y sedienta, fue llevada de inmediato al veterinario.

Le dieron mucha comida y agua; comió hasta que no pudo más y de ese modo recupero algo de fuerzas para soportar todo el tratamiento que curaría su piel.

Nunca reaccionó de forma agresiva con la familia o los médicos que la atendían, en el fondo sabía que lo hacían por su bien. Sin duda un animalito muy noble.

Poco a poco se fue encariñando con aquellas personas y aún más con quienes serían sus dueños, su semblante cambio rápidamente al ser alimentada, su mirada era otra, mucho más activa.

Uno de los cambios más importante fue que ya no peleaba con otros perros, ella sabía que tenía su comida segura en casa.

El tratamiento comenzó a surtir efecto y aquellas lesiones en la piel desaparecían rápidamente así como su figura desnutrida, había ganado uno cuantos kilos gracias a la buena alimentación.

¡Ahora Kelsey es otra! Y aunque cueste trabajo creer que es la misma perrita de las fotos anteriores, este es su aspecto actual, saludable, repuesta y con mucha vitalidad. Una gran lección de bondad y perseverancia.

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